Pastor aleman. ¿Un perro perfecto?
Características y cuidados del pastor aleman. Unos dicen que reúne todas las cualidades. Para otros, es el lobo del que hay que desconfiar. En cualquier caso, el pastor aleman ¡da que hablar!
El hecho de que sea la raza más difundida en todo el mundo, no tiene nada de extraño: todos los días presta al hombre innumerables servicios…
¡Valentía y talento!
¡Cuánta agilidad, seguridad y fuerza despliega! El pastor aleman no necesita «fanfarronear».
Seguro de sí mismo, tiene un trote suelto y muy largo. Sus ojos oscuros te observan atentamente y sus orejas erguidas permanecen a la escucha. Lo sabe hacer todo, porque lo ha aprendido todo. Por eso, no es extraño encontrarlo siempre en primera línea en el ejército, la policía, los servicios aduaneros, los equipos de salvamento, junto a los minusválidos…
Su olfato acepta todos los desafíos, y sabe asimismo adaptarse a todas las situaciones, ¡por nuevas que éstas sean!
En Estados Unidos, se le utiliza para detectar los escapes de gas o de petróleo, los insectos e incluso el celo de las vacas lecheras… Con un talento así, es lógico que se haya convertido también en una estrella cinematográfica, interpretando a Rintintín, después de haber estado en la guerra del 14 como portaórdenes. Sin duda alguna, el perro pastor aleman ¡sobresale entre sus compañeros!
De tal amo, tal perro
Nacido para ser útil, este perro siempre coloca a su amo en lo más alto de la jerarquía. Aunque éste debe mostrarse «a la altura» y merecer su confianza… Ya que el pastor aleman es una «maquinaria» de alta precisión, requiere una educación bien dirigida. Para él, obedecer no es una obligación, sino una prueba de amor.
A los cachorros pastor aleman le cuelgan las orejas, a veces ¡hasta los seis meses! Sin embargo, no hace falta cortárselas, se enderezarán solas una vez terminado el crecimiento.
Hace apenas un siglo, tuvo la idea de cruzar diferentes perros pastores de varias provincias alemanas. Su sueño era conseguir el «perro ideal», una raza superior y típicamente nacional.
Impuso a los criadores normas de selección draconianas, para así obtener una raza lo más completa posible. Poco importaba entonces el color o la naturaleza de su pelaje, lo que interesaba eran sus cualidades para el trabajo…
Encomiéndale una misión
Lo que no soporta de ninguna manera es la indiferencia. Imagina, por ejemplo, que aparece un nuevo miembro en la familia y que toda ella le dedica todas las atenciones. El perro pastor aleman, en su rincón, demostrará su enfado. Entonces debes actuar, haciéndole comprender que el recién llegado no es un rival, sino un pequeño y delicado ser que necesita protección. Verás como cumple a la perfección su nueva misión.
¡No lo llames «perro lobo»!
Del chihuahua al dálmata, ¡todos los perros descenderían del lobo! Pero para mucha gente, el pastor aleman es el que más les recuerda su imagen. Por lo visto, no conocen al husky siberiano, mucho más cercano a su ancestro salvaje… Al pastor aleman este apodo no siempre le ha dado una buena reputación. Ya que no tiene ese carácter agresivo y peligroso que a veces se le atribuye. Al contrario, es muy reflexivo, y sólo interviene en el momento oportuno.
En 1980 ya se habían inscrito en el libro de los orígenes de la raza, más de un millón y medio de pastores alemanes, que representa un porcentaje muy pequeño con respecto al total mundial de estos perros.
El pastor aleman necesita ser útil para desarrollarse y dar lo mejor de sí mismo. En numerosos países existen clubs que vigilan la pureza de la raza.









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