Gatitos
Los orígenes históricos del gato se remontan al antiguo Egipto, en donde penetró procedente, según parece, de algún otro país de África, que bien pudiera ser Nubia, Abisinia o incluso Libia. Aunque su procedencia resulta un tanto misteriosa, se sabe con certeza que los gatitos fueron en un principio animales salvajes que, hacia los años 3000 a 2500 de J.C., los súbditos de los faraones se encargaban de domesticar.
Poco a poco los gatitos fueron adquiriendo un sitio cada vez más importante en la vida cotidiana de los egipcios; no sólo fueron unos destructores de ratones y ratas, y por consiguiente un protector de las cosechas, sino que además se les empleó para la caza de pájaros en zonas pantanosas. Tenía derecho a un sitio en la residencia de sus dueños y, cuando moría, éstos llevaban luto; con frecuencia era momificado y recibía una sepultura corno los seres humanos. Considerado como un animal sagrado, se elevó al rango de divinidad y se le adoró como tal.
Es imposible describir en este artículo todas las razas de gatos, sólo hablaremos de aquellas razas que tienen un aire aristocrático por su elegancia y buen porte.
Siamés
País de origen: Siam (Tailandia).
Descripción general:
El siamés, considerado por muchos autores como el príncipe de los gatos, es un animal consciente de su superioridad, de su nobleza y de su belleza. Aunque independiente y desconfiado, es muy afectuoso para sus dueños, a los que acompaña incluso en las horas de sueño. Es preciso haber tenido un siamés para comprender cómo este animal tiende a aproximarse al hombre, aun cuando ama los espacios libres para poder brincar, jugar y mostrar su inteligencia y sus dotes innatas de comediante.
Cuerpo: alargado y esbelto con las patas finas.
Cabeza: de forma triangular con la base del triángulo a la altura de los ojos y la punta en el hocico.
Ojos: bastante grandes, oblicuos, muy brillantes, bien espaciados y de color azul zafiro.
Algunos tienen los ojos bizcos, lo que es un defecto.
Orejas: bastante próximas, anchas en su base y puntiagudas.
Cola: larga y delgada. La cola truncada no se acepta por lo general por las normas actuales, aunque un ligero gancho sea admisible.
Pelo: muy corto, brillante, liso y aterciopelado.
Pelaje: los gatitos nacen blancos y no adquieren un tono definitivo hasta la edad adulta. Por lo general suelen tener el lomo beige claro y el vientre de un tono más pálido. Los extremos de las patas, la cara y la cola son marrones. Este es el tipo clásico.
Persa
País de origen: Oriente Medio, pero la raza se ha fijado e incluso «fabricado» en Inglaterra.
Descripción general:
Llamado todavía erróneamente «gato de angora», este animal une a su belleza numerosas cualidades específicas. Su pelo, largo y sedoso y que necesita un cuidado constante, ha hecho de él un animal de lujo y de elegancia refinada; sin embargo, esto no le impide ser un buen cazador. De carácter suave y afectuoso, tiene una resistencia física superior a la de otras razas. Existen numerosas variedades de gatos persas.
Cuerpo: rechoncho y masivo.
Ojos: grandes, redondos, muy abiertos y de color naranja o cobre; en algunas variedades son azules o verdes.
Orejas: pequeñas y separadas.
Cola: corta, robusta, baja y en forma de penacho.
Pelo: extremadamente característico por ser muy sedoso, largo y denso.
Pelaje: grandes diversidades: unicolor (blanco, crema, azul, negro, rojizo, ahumado), castaño jaspeado, plateado, rojizo jaspeado, concha de tortuga y chinchilla.
Estos gatitos, todos ellos tienen un aspecto agradable y dignos de ser contemplados por su belleza. Sin duda, pueden ser unas magníficas mascotas.











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