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Doma de caballos

3 February 2010 No Comment

Cuando nosotros, humanos, hacemos deporte son imprescindibles sesiones de estiramientos, para calentar nuestros músculos, estirar nuestros tendones y soltar nuestras tensiones. Igualmente practicamos actividades como el yoga o el tai-chi (para citar solo estos dos entre varios) porque sentimos la necesidad de relajarnos, física y emocionalmente. Pues eso mismo deberíamos enseñarlo también a nuestros caballos, la relajación debería ser la base de la técnica de doma.

La gran mayoría de los caballos están sometidos a condiciones de vida estresantes. Además les transmitimos nuestro propio estrés y como seres miedosos y asustados, cualquier situación puede ser estresante para ellos. Y todo ello sin hablar de los caballos a los cuales pedimos entrenamientos con mucho esfuerzo físico, que acaban con tensiones musculares e inflamaciones tendinosas. Desarrollando su capacidad de relajación, mejoramos tanto su salud como su bienestar, consiguiendo una relación más armoniosa y evitando muchas situaciones conflictivas o por lo menos, si éstas se presentan, se pueden resolver más fácilmente.

Ejercicios de relajación

Para relajar al caballo antes de montar y doma, se pueden practicar los siguientes estiramientos

• Poner la nariz al suelo permite estirar toda la columna vertebral, flexibilizar el dorso para que haga un ola y muscular la zona lumbar (lo que es muy importante antes de poner el peso del jinete encima de su dorso, previniéndose así el fenómeno de ensillación tan frecuente). Se practica con el caballo en contra incurvación, mirando hacia fuera, lo que él buscara naturalmente para equilibrarse.

• Realizar flexiones laterales del cuello (con la cabeza girada hacia dentro) y por consecuencia de las costillas, buscando la incurvación en el círculo para estirar la cadena muscular exterior y desarrollar la flexibilidad de la nuca, que es un buen indicio del grado de relajamiento del caballo. Se puede hacer con la cabeza alta, para flexionar más la base del cuello y la zona de las costillas, pero también con la cabeza baja, flexionando la zona baja del cuello, a nivel de la nuca, y afinando la atadura de la cabeza.

Es importante empujar la espalda interna hacia fuera del círculo. Así:

• Mientras se flexiona, hay que vigilar que el caballo no se caiga en su espalda interna ni que se escape el posterior exterior. Lo que permite mejorar la incurvación general, la flexibilidad del posterior interno y de la espalda interna que tiene que hacer una rotación alrededor de la otra, y conseguir el equilibrio vertical del caballo.

• Lo ideal es que el caballo ande en el mismo círculo con su mano exterior y su pie interior, poniendo la mano interior ligeramente adentro y el pie exterior ligeramente al exterior del circulo.

• Se consigue llevando la tralla por delante en vez de atrás (método clásico para dar cuerda, empujando el caballo por delante), posicionándose más frente a la cabeza del caballo (cuando la posición de trabajo normal es frente a los hombros del caballo) y mandando energía con sus propios hombros haciendo pasos en dirección del caballo.

• El ejercicio siguiente es empujar el caballo en línea recta, a partir de una flexión en el círculo, lo que desarrolla aun más su flexibilidad y su equilibrio.

• Esta atención prestada a la espalda interna también está directamente relacionada con el control de nuestro propio espacio vital y nos sirve en cualquier situación de manejo del caballo a pie.

Estos ejercicios a la cuerda larga se practican en la doma con aires lentos, buscando ante todo la calma y resultan más fáciles al trote pero se pueden pedir también al paso o al galope. Es una gimnasia cotidiana, que mejora tanto el estado físico como emocional del caballo.

Consecuencias montando

Ejercitando el caballo de esta forma, se consiguen:

• Fluidez del movimiento, ola de la columna vertebral.

• Soltura de las articulaciones, como si fueran amortiguadores.

• Rectitud vertical.

• Suavidad del contacto, sin tensiones musculares o emocionales.

• Sutileza de las ayudas.

• Sensaciones de armonía.

También preparamos así los caballos a los ejercicios de doma de “alta escuela”: posición de la cabeza perpendicular al suelo, desplazamientos laterales, reunión, pasage, piaffe y piruetas al galope. Impacto sobre la salud general del caballo

• Mejor funcionamiento de los órganos, especialmente del sistema digestivo, prevención de los cólicos.

• Prevención de las cojeras y de los problemas de dorso.

• Menos estrés.

No hay que olvidar que antes de pedir al caballo que se relaje, hay que conseguirlo primero para uno mismo.

Por eso es importante tomar un tiempo para desconectar de los problemas del día-día antes de llegar al caballo

• Escuchando música relajante.

• Practicando respiraciones profundas.

• Haciendo un paseo silencioso.

• Sentándose en un sitio tranquillo, entre otras prácticas

Un jinete ZEN con un caballo ZEN forma una pareja que disfruta sensaciones inolvidables a cada momento y con gratitud.

Relajar al caballo es necesario no sólo en la doma sino en cualquier disciplina y a cualquier nivel.

Fuente: Revista  Elmundo del caballo

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